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AUTORRETRATO

Hablemos claro...
yo no soy una sombra;
soy un alma, con cuerpo
y con memoria.

Un destino en un mundo
inalcanzable;
la geografía accidentada
de un mar de dolor, sín tiempo.

Con el pasado sumergido
en las arenas de un tétrico
diluvio de necedades.

Sin embargo...
soy un cuerpo febril
con deseos de amar
y de placeres.

Con deseos de risas
y alegrías;
de besos partiéndome los labios
a mordidas.

Hablemos claro...
soy ayer,
hoy,
y quizá, un futuro
en el que el cansacio
forme parte del pasado.


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MORIR DE AMOR

Morír de mal de amor como mueren las rosas cuando les falta agua; como muere el pensamiento cuando se mete la luna y comienza la mañana.
Es como morír lento, como una suave sensación  de sucumbir entre tus brazos y tu fragancia, que mas que  enloquecer, mata.
Mas me hubiera valido no saborear nunca de la sabia de tus besos, que envenena, que se vuelve necesaria para seguir respirando el aire que se cuela  por mi ventana.
Morír de mal de amor es escuchar a lo lejos una suave música que hiere, que me confunde, en ver el cielo enrojecer como esa luz de aquélla vela que agoniza; pero que me hace tanta falta.
Morír de amor... es solo eso... un espacio donde la espera se hace muy larga.


TE ESPERO

Me quedo a esperarte como el ave a la esperanza, como la sombra desvanecida en la mañana, o como el grito de ansiedad en tu garganta. Porque no hay verdades que importen cuando el alma se encuentra contagiada. del mismo sentimiento, inconfundible, el que nace de tu pecho, el que nace de mi alma. Me quedo a esperarte con la misma entrega con que tu me lo pides, con la misma pasión que nace de mis versos y que otorga la verdad a las palabras.
Aida Alanís. Julio 298 2016

IMAGINACIÓN

¿Escuchas mis palabras? son como aves en vuelo sin tregua en el espacio; son como soldados en marcha sin un compás de espera. un vuelo de mariposas aleteando presurosas en busca de su santuario, ¿Te imaginas mis sueños? entre nubes de ilusiones; esperanzas de colores en un enorme carrusel cubierto de deseos. ¿Y mis labios? no se que sería de ellos sin imaginar: A que sabe el licor que  de tu boca brota.