domingo, 12 de octubre de 2014

Haría todo por tí.

Tu nombre...tu nombre
que repito hasta el cansancio,
me retiembla en el pecho
y de entusiasmo me inunda.

Cuándo imagino que estás
aquí a mi lado,
y corro a besar tus labios
una angustía le reclama 
a mís sentidos.

Mudo...mudo mi corazón
y enfurecido;
sorprendido por mi diáfana
indulgencia,
al darse cuenta que en mís locos
desvaríos,
en las alas del viento
se pierde tu presencia.

Todo...todo lo haría
por lograr de tus brazos
un suave arruyo.

Y confundo en los colores
del ocaso,
tu luz que se avecina
y de nuevo se entusiasma
el alma mía.

Corro...corro de nuevo
y grito al cielo;
que distante y sordo 
me niega su consuelo.

Y aún abrigo la esperanza
incierta,
de ver  llegar un ave
que llegué y con su pico
tocase hasta mi puerta.

Y traiga aquél aviso
en su plumaje,
y aliente con su trino
mi esperanza muerta.

Y vuelvo a repetir
hasta el cansancio
tu nombre...tu nombre
que se lleva el viento.

Y sigue mi corazón cubierto
de falsas ilusiones
y de mudos pregones
y vuelve a mi sentír
mi diáfana indulgencia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada destacada

AUTORRETRATO

Hablemos claro... yo no soy una sombra; soy un alma, con cuerpo y con memoria. Un destino en un mundo inalcanzable; la geog...