sábado, 27 de junio de 2015

AQUEL DIA

Cuando estuvé frente a ti
dejé que mis ojos
se perdieran en la inmensidad
de los tuyos;
dejé que mi cara
sintiéra el calor de tus mejías
y así, suavemente
le dí paso al sabor
que tus labios desprendían.

Cuando estuvé entre tus brazos
deslicé con pasión
mis manos entre las tuyas;
y parada de puntillas
acerqué mi boca hasta la tuya,
asi empecé a robar
el calor de aquella lengua
que apenas comenzaba a saborear.

Después, con frenesí
mis manos se fundían en tu piel,
mi cuerpo, se erizaba de placer
y entre tanta confusión
le dí paso al amor
y a esta sensación de ser tan tuya.

Cuando estuvé frente a ti
dejé que se perdiéran mis  sentidos
mi corazón ahogaba mi pecho
con sus latidos,
las caricias parecían gotas de lluvia
y la entrega, era un volcán en erupción
y entonces;
sin cesar...fuí tuya.


Aída Alanís
Junio 27 2015

2 comentarios:

  1. Magníficas letras, son la dosis precisa de pasión y erotismo. Felicitaciones poeta, me ha encantado tu poema. Besos. Marcelo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias mi estimado Marcelo, que honor recibir tu comentario.

      Eliminar

Entrada destacada

AUTORRETRATO

Hablemos claro... yo no soy una sombra; soy un alma, con cuerpo y con memoria. Un destino en un mundo inalcanzable; la geog...