Ir al contenido principal

MUJER

Quién gozara mujer
de tu belleza,
y de tu místico encanto
que enamora
que comparo mujer
a tu nobleza
con la tenue fragancia
de las rosas.

Quién pudiera ser tu
de piel y alma, 
alcatráz de deseos
y venturas,
regocijo de miles
de aventuras
más la calma del mar
en su bravura.

Y mirarse en el cielo
de tus ojos
y robarle a tu boca
un mar de besos,
y tu risa gozar
con embeleso
cada noche
cuándo sale la luna.

Quién pudiera
ser templo de pasiones
la dulzura de aquél
que te acaricia,
dibujar en los labios
la sonrisa
a pesar de sentir
mil emociones.

Quién pudiera mujer
ser como niña,
y alegrar con su risa
cristalina
el comienzo de un fín
que se avecina
el otoño...
donde mueren las rosas.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

TE EXTRANO

Callada,te extraño, con unas ganas inmensas de gritar que te amo.
Con tu nombre gravado en cada latido  de mi corazón.
Extraño tus besos porque hoy es mi anhelo pero ya no estas tu.
Fingiendo un olvido que me roba los sentidos y hace de mi vida un infierno.
Te extraño, en silencio buscando tu mirada entre la gente y solo encontré mi soledad.

Aida Alanis  Abril 29  2018

AUTORRETRATO

Hablemos claro... yo no soy una sombra; soy un alma, con cuerpo y con memoria.
Un destino en un mundo inalcanzable; la geografía accidentada de un mar de dolor, sín tiempo.
Con el pasado sumergido en las arenas de un tétrico diluvio de necedades.
Sin embargo... soy un cuerpo febril con deseos de amar y de placeres.
Con deseos de risas y alegrías; de besos partiéndome los labios a mordidas.
Hablemos claro... soy ayer, hoy, y quizá, un futuro en el que el cansacio forme parte del pasado.

CALLAR NO CUESTA NADA

Ay, si mi silencio hablara ! si elevara con mi voz cada palabra oculta, o vistiera la mirada de una carta abierta nacida de lo mas profundo  de mi alma.
¿ Quizá, sería el escándalo del mundo y del pueblo ? tal vez haría que se juntaran los cielos y las aguas.
O pasaría inadvertida frente a toda la gente puritana que se viste de falsas realidades pero que llevan ocultas miles de palabras, sin voz, y miles de deseos, sin llamas.
Ay, si mi silencio hablara ! tal vez todo sería distinto; dejaría de tener sed de justicia y hambre de calma, dejarían de ser frías mis madrugadas después de todo... callar no cuesta nada.
Aída Alanís.
Enero 30  2017